Todo comienza cuando usted, cuidador informal, empieza a valorar los distintos recursos sociales que existen para atender a su familiar. Se han agotado otras alternativas como la atención a domicilio, los centros de día, y las estancias temporales de descarga.
Es entonces cuando nos planteamos la necesidad de proporcionar a nuestro familiar la asistencia durante 24 horas en una residencia.
Tras la búsqueda del centro más adecuado a los gustos y necesidades del residente se toma la decisión del ingreso en una residencia.
Hemos de saber que en un principio nuestro familiar se encontrará aturdido, cosa que nos hará pensar si nos hemos equivocado. Pero es bueno saber que se encuentra en un periodo de adaptación, donde sólo se requiere tiempo para orientarse en el nuevo entorno.
Superado este tiempo, nos damos cuenta, que nuestro familiar dejará de estar sólo durante todo el día, allí encontrará a otras personas que han pasado por las mismas épocas y lo que es más importante, con una historia de vida que contar.
Un punto muy importante que valorar son las barreras arquitectónicas, si dispone de ascensor para facilitar el acceso a otras zonas y cambiar de ambiente, si el centro se ubica en una zona transitable para todo tipo de ayudas técnicas (bastón, caminador y silla de ruedas...). Todo esto facilitará su orientación en el espacio.
Tendrá un plan de actividades individualizado, por lo que su tiempo estará ocupado en otras tareas que no sólo sea estar sentado delante de la televisión. Y seguirá un programa de actividades que ayudaran a mejorar o mantener su salud física y mental.
Se encontrará con la suplencia de las tareas instrumentales de la vida, como hacer la compra de los alimentos, cocinar, limpieza del hogar, lavarse... Dispondrá de un equipo que le ayudará a mantener la autonomía en las actividades básicas de la vida diaria, primero con las ayudas técnicas necesarias, después mediante la supervisión y finalmente con la ayuda parcial y/o total. Se encontrará seguro sabiendo que dispone de un sistema de alarma, donde acude una persona cuando lo requiera durante todo el día.
El personal especializado realizará un seguimiento de su salud, mediante una dieta equilibrada, control del peso, control de tensión arterial, etc., factores que mejoran su calidad de vida.
En términos generales esto es lo que consigue la persona que ingresa en una residencia, pero piense que el centro nunca suplirá la parte afectiva de sus familiares y amigos. Por esto se les pide su colaboración y participación en las actividades para mantener el vínculo afectivo y social de su procedencia.
Marta Ruiz Fernández
Directora Residencia Mullerat